22.5.07

La nariz de Gogol. Poznan. Polonia


Buscaba entre las pocas almas con las que me cruzaba los rasgos de una fisionomía característica. Vano empeño por la falta de detenimiento y vano empeño por la carencia de referencias previas. En la descarada planicie polaca, bajo los largos árboles y una calma incontestada, pretendía encontrar los surcos de un tipo especial de apéndice. Después, sentado en la plaza del Mercado en la ciudad, con tranquilidad sistemática, alcancé a encontrar la regularidad anunciada. Nunca imaginé que el eslavismo se reconocía en la sinuosidad de la nariz. Sabía del posible levitismo de otras narices, vergigracia la mía, pero desconocía el rápido reconocimiento de la eslava. Una raza, una estirpe, una nariz, por lo visto.

Entra rítmicamente por las fosas el aire límpido. Por mis orejas circula un sonido tronante, que me permite apenas sentir. Acabo con ritmo voraz, en el momento que el sol de mayo aparece. Siento entonces el picor de mi persistente eccema. Aplico al instante la crema sobre mi nariz de filiación múltiple.


Poznan. 18.05.07

3 comentarios:

Spanjaard dijo...

Ha sido un encuentro que de inmediato me llena de satisfacción. Compartimos aficiones y quizá hasta la mala suerte de adorar el correr y las ciudades. Te anoto y mañana serás protagonista de mi blog. Salud.

juan pedregosa dijo...

También me gusta el vino, las mujeres, los libros, las compañías (buenas y malas), etc.

No seamos reduccionistas...

Sylvie dijo...

Pues sí, también en la nariz...

Vaya gustos extraños os marcáis señores de las almas gemelas!!!...a mi las mujeres no me van, ves?...me quedo con los hombres.

Besitos. Encantada de haber sido enlazada por spanjaard a tu blog.