
Turó es la palabra catalana para designar una montaña pequeña. Tres turons, tres montañas pequeñas, tres montañitas. El impulso de la activa Associació de Veïns de Can Baró por organizarla ha permitido visualizar el desideratum u oscuro objeto del deseo de algunos de los que transitamos cotidianamente por estos parajes. La carrera han sido apenas tres kilómetros sobre tierra en semidescenso desde el Mirador del Virolai hasta el Complex Esportiu Can Baró. A nuestros ojos, Barcelona y el Mediterráneo desde el Llobregat hasta el Besòs, una cuesta formidable en la calle de Mühlberg y otras agazadapas en el Parc del Guinardó. Es deseo que el año que viene la carrera tenga enjundia organizativa y más de diez kilómetros. Es posible entonces que venga más gente y descubran una Barcelona improbable a 5 minutos de las hordas organizadas que asuelan el Park Güell.
Los Tres Turons son una abigarradita Barcelona verde y tierra de subidas y bajadas, con vistas panorámicas gratuitas a la urbe, al mar y a sus entrañas. Es también una Barcelona con vistas despejadas sobre un pasado fácilmente reconocible. El año que viene los corredores podrán correr por las montañitas rompepiernas como hoy y quizás disfrutar muriendo con los porcentajes alpedhuezianos de la calle Conca de Tremp. También podrán degustar el recorrido de la calle Gran Vista, que permite la transición entre las vistas de la Barcelona oficial y la escondida en su zona norte (Horta, Nou Barris, Santa Coloma, Badalona) y disfrutar de la improbable asociación de una casa oupada delante del club de petanca, lugar de encuentro entre los deportistas y los activistas entre kintos e imanes que ayudan a recoger las bolas. Después de reventar por la calle Mühlberg, quizás los corredores podrían subir por las escaleras que llevan a los refugios antiaéreos de la Guerra Civil y descubrir las casas con gallinas, los palomares y hasta las colmenas de las abejas en peligro de extinción. Tengo una amiga que vive por allí y que tiene una casa con piscina, aire fresco y sensaciones de plenitud cada noche y yo le digo que tiene los días contados y ella me dice que no. A lo mejor la carrera ayudará a que los días sean más contados todavía porque nuestro Ayuntamiento no tendrá piedad si vienen muchos visitantes. Por eso pienso que la carrera del año que viene acabará con la tranquilidad de la calle sin nombre que va paralela por encima a Gran Vista y que acaba en las escaleras que mueren en el bar Morcillo y que ofrecerá, si pasara, imágenes extrañas a los habitantes de Doctor Bové y Penyal antes de meterse de nuevo en los loopings del Parc del Guinardó. Allí, como en todas las partes no construidas, podremos oír y quizás divisar pájaros no vistos en otros lugares de la ciudad, oler el pino refrescante, aprovechar las sombras. También las pitas (las atzavares, nombre fantástico) y chumberas creciendo a los lados y cubriendo parte de la montaña baronense. Oleremos quizás las barracas que ya no están asomándonos a las casas autoconstruidas que todavía quedan. Quizás en 20 años sacarán pancartas de “Runners go home” y seamos recibidos con enemistad o a lo mejor será lo contrario, la carrera movilizará, pondrá en contacto y permitirá disfrutar a sus habitantes y a los que vengan de un lugar tan raro, tan particular y tan enfermizamente olvidado.
Barcelona. 10-06-07
10.6.07
Tres Turons. Barcelona
Manitas de Uranio. Orebro. Suecia

Aunque todos pensemos que Suecia es Ikea en extenso con un añadido natural o que pensemos su negativo, esto es, Ikea como Suecia en miniatura, no deja de ser un país inaprensible: la sensación de seguridad, el sol omnipresente en verano, una hospitalidad neolítica (arenques con vodka), las banderas nacionales en los balcones, el junio de las promesas que se disiparán o correr en un parque natural que es la prolongación del parque central de la ciudad. A pocos kilómetros, los tranquilos suecos habían parado la construcción de una mina de uranio en un paisaje tan idílico e irreal como el que cruzaba. El camino, plano, a lo largo del río y después del lago en el que se desagua es óptimo para abandonarse: el piso es de tierra, no hay socavones, se combina frescor y abertura, todo es limpio, claro y verde. La gente divisa las aves migratorias en sus vuelos siberianos. Los patos (las ánades), la variedad de hierbas, flores y arbustos, las casas revestidas de madera roja, las vacas o los yaks y los merenderos civilizados son temas perfectos para pintores retratistas, amantes del languidecer único que tan bien conocía el padre de Wallander. Corro tranquilo, seguro de acabar el tiempo fijado y de olvidar la resaca del día anterior en que el tamaño de las copas nos había engañado. Los pescadores intentan vagamente cobrarse los insípidos peces del río. Algo se desliza sobre la superficie y deja una estela doble y convergente. Al poco aparece la cabeza, la testuz de serpiente que rompe la placidez líquida. Después me cruzo con un hombre en bicicleta con pelo, perilla y camisa blancos. Estaba lívido y sonreía. Sentí que era un ángel pero sólo eran las endorfinas, ya aceleradas.
Orebro: 13-06-04
29.5.07
Venezia

El día antes, perdía la exclusividad. Pordenone, que es una ciudad del Friuli, que está cerquita de Trieste, la ciudad del prócer de Mitteleuropa, de la Italia Austríaca o de la Alemania mediterránea, de Claudio Magris en definitiva, mantiene a la vez el legado renacentista y el fascista en un centro histórico como tantas otras ciudades desconocidas para nosotros: l'Aquila, Biella y cosí via. Disfrutando de esto y del puente sobre río de aguas nítidas, me topo con uno con los que trabajaría después.Me recomienda en un suave acento colombiano el paso adecuado. Poco después veo a otro del grupo paseando a temprana hora. Tras el desayuno, los comentarios y como toda pérdida de virginidad, un cierto reparo que no tuve al día siguiente sumergido en el escaparate del anonimato. Venecia es una ciudad sabida, consabida y deformada por su escenario y por el imaginario. Así, si alguna vez encuentras el cielo claro y un reflejo azul en sus aguas, un remoto recuerdo del Canaletto, es otra candidata al desfile de lo manido y de lo bello también. En mi ruta van apareciendo medios parques, zonas posiblemente indígenas, un mercado, una posible conversación en dialecto. Las sensaciones son reconocibles, comunes y domesticadas. Todo lo contrario que el día anterior, cuando por la tarde redescubría la verdadera dimensión del slow food al comprender que las pizzas debían ser ideológicamente compactas: reconocibles en suma.
28.5.07
Renascere. Amsterdam

Se renace cuando algo ha muerto o ha quedado sepultado, olvidado de repente, y algo nuevo o inesperado nos invita a renovar o resituarnos. Una catársis, una epifanía son maneras de renacer, de empezar como la primera vez pero con más conocimiento, con memoria, con historia. Corriendo se renace también cuando vuelven las sensaciones, las pisadas de las fuertes piernas, las motivaciones intensas o las obsesiones más recurrentes. Los quince minutos de circunferencia del VoldenPark, lleno de ciclistas atravesando los charcos, lleno de hombres y mujeres hacia la jornada, ignorando al Spanjaard ese que corre, reconfortan con su piso de tierra, su entorno lacustre. Tienen la distancia óptima para controlar, relajarte, aguantar, cansarte y también, por qué no, sentirte un poco más feliz, más distendido y hasta más amable momentos antes del desayuno. Sólo porque es necesario se renace y por ello hasta alguna vez nos divertimos en el piccolo esfuerzo.
Amsterdam. 29.10.05
22.5.07
La nariz de Gogol. Poznan. Polonia
Escarcha. Graz. Austria
Otra vez la Graz de la densa niebla. El día es claro y fresco. Río abajo, el Danubio en lontananza, y río arriba. Me veo en el espejo atrapado por una especie de rocío. Soy musgo alargado cubierto por el agua de la mañana. Soy el musgo blanco. He atrapado, he sido atrapado por la niebla que no está. He sido un catalizador de gotas, un captador de humedad, un pararrayos de líquidos. Por encima de una arruga, las pequeñas gotas blancas son una gota compacta que cae a la pica.Me sacudo la cabeza con la mano y después lo hago como los animales. El agua hace el conocido como efecto Flashdance. Soy Jennifer Beals calva y rediviva.
Está clara que mis/nuestras referencias mediático-culturales son mojones de una educación incompleta, poco exigente y, ni barriobajera ni libertaria ni burguesa, menestraloide y mesocrática. Al albur de la niebla virgen sobre nuestra cabeza, me ducho enérgicamente, con rabias ignoradas.
Graz. 10-05-07
16.5.07
VANA ESPERANZA. Bolonia

El músculo está preparado, listo para la acción y desfilar por las calles de la ciudad de la mortadela. Es la cuarta vez que he estado aquí. Tengo un leve resfriado y la vana esperanza que en la tarde sea diferente. Me aburro de la manera más amplia y larga que me ofrece el castellano: soberanamente. La ciudad sobrevista me produce nostalgia de sus pórticos sucediéndose. Quizás sea el sol que entra en la estancia y que sobreexpone mi tedio, pero soy invadido por algo así como una sensación de extrañeza. La había sentido antes pero aquí es superior a la de cualquier otro lugar. No es el extrañamiento de la distancia y de la lejanía. Es la extrañeza del animal acechante ante una presa que no se come o ante un depredador que no hará daño. Es la oscura letanía de un spleen matutino o un anticipo lejano de serenidad convaleciente. Llega la tarde y, otro adverbio glorioso, meramente, paseo. Toco las hortalizas del Mercatto delle Herbe y compro en Tassoti libretas que iré rellenando con informaciones prácticas y recordatorias.
Bolonia. 26-03-04.
18.4.07
Suburbia. Manchester
Los desniveles son propios de la campiña inglesa y ya los conocía de una visita a Coventry. Es de noche y llovizna. Frío. Cuarenta minutos bellos y tensos y un cierto renacer del optimismo después de experiencias semifrustrantes. Tengo dudas y dolores y algún resquemor en la noche gélida. Las gotas caen en las gafas y la visibilidad es muy limitada. Voy mejor sin antiparras. En todo el trayecto las únicas almas están en un restaurante chino. Lo que queda de la ciudad parece un lejano reflejo tardoasiático. Sebald hablaba de la “ciudad de inmigrantes de Manchester y su decadencia imparable” en un contexto que no recuerdo y que no voy a consultar. Voy a saludar a Sue, desde aquí, que hace mucho tiempo que no sé de ella. Su hija se llama Vida.
14.4.07
La tierra muelle. Garachico. Tenerife
Correr junto al mar, con el espíritu invocado de Shelley y Byron, correr ante el impetuoso mar (¡), correr casi tocando el mar es una vera experiencia estética. Correr es una posibilidad de experiencia estética: a pocos metros de donde estés siempre habrá un escenario móvil, con profundidad de caja y atrezzo natural y un presumible hallazgo visual o de otra índole. Allí, en Garachico, después de un tramo como de pista de ceniza, la tierra firme pero blanda. La tierra muelle. No estoy seguro de encontrarla en Cavafis o Walcott o en los poemas sobre el negro mar, la negra lava, la inmensidad del océano, la pequeñez nuestra y el corazón que late. En la tierra muelle sólo reboto yo, descansando de tanto arrebato tópico.
Garachico. Tenerife. 15-03-04
2.4.07
El tren de medianoche.
Barcelona, 29-03-07




